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¿cómo saber si puedes tener una muela infectada?
Una muela infectada puede provocar desde una ligera molestia hasta un dolor intenso y persistente. Sin embargo, no siempre es fácil reconocer una infección dental en sus primeras fases. El dolor de muelas puede tener diferentes causas y, cuando aparece acompañado de inflamación, mal sabor de boca, fiebre o hinchazón de la cara, es importante acudir al dentista para determinar qué está ocurriendo.
Una infección dental suele producirse cuando las bacterias alcanzan el interior del diente o los tejidos que lo rodean. Si no se trata, la infección puede avanzar y afectar a otras zonas de la boca.
Por eso, conocer los síntomas de una muela infectada puede ayudarte a identificar el problema y buscar atención profesional a tiempo.
¿Cómo saber si tienes una muela infectada?
No todas las infecciones dentales presentan exactamente los mismos síntomas. Además, la intensidad de las molestias puede variar dependiendo de la causa y de la evolución de la infección.
Entre las señales que pueden indicar que existe una infección se encuentran:
- Dolor intenso o persistente en una muela.
- Dolor al masticar.
- Sensibilidad al frío o al calor.
- Encía inflamada o enrojecida alrededor de la muela.
- Aparición de un pequeño bulto en la encía.
- Mal sabor de boca.
- Mal aliento persistente.
- Salida de pus.
- Hinchazón de la mejilla o de la cara.
- Dificultad para abrir la boca.
- Fiebre o sensación de malestar general.
La presencia de uno o varios de estos síntomas no significa necesariamente que exista una infección, pero sí es motivo suficiente para realizar una valoración odontológica.
Síntomas de una muela infectada
Dolor intenso o persistente
Uno de los síntomas más habituales es un dolor de muela que no desaparece. Puede tratarse de un dolor continuo o aparecer especialmente al masticar.
También puede aumentar al tomar alimentos o bebidas muy frías o calientes. En algunos casos, el dolor puede extenderse hacia otras zonas de la cara, la mandíbula o el oído.
Cuando el dolor persiste durante varios días, no conviene limitarse a tomar analgésicos sin investigar cuál es su origen.
Encía inflamada alrededor de la muela
Una infección puede provocar que la encía situada alrededor del diente aparezca roja, inflamada o dolorida.
También puede aparecer un pequeño bulto junto a la muela. Esta inflamación puede estar relacionada con la acumulación de pus y ser una señal de que existe un absceso dental.
Si además tienes las encías inflamadas en otras zonas de la boca, puede ser conveniente revisar si existe algún problema periodontal. Puedes ampliar información en nuestro artículo sobre encías inflamadas.
Mal sabor de boca o mal aliento
El mal sabor de boca o un mal aliento que persiste pueden aparecer cuando existe una infección dental.
En determinadas situaciones puede producirse la salida de pus desde la zona infectada hacia la boca, provocando un sabor desagradable que puede resultar difícil de eliminar con el cepillado.
Hinchazón de la cara
Cuando la infección progresa, puede aparecer inflamación en la mejilla, la mandíbula o incluso alrededor de otras zonas de la cara.
La hinchazón facial es una señal que no debe ignorarse, especialmente si aumenta rápidamente o aparece acompañada de fiebre o dificultad para abrir la boca.
Fiebre y malestar general
Una infección dental también puede producir fiebre, cansancio o sensación general de malestar.
Estos síntomas pueden indicar que la infección está teniendo una repercusión más allá de la zona localizada del diente y requieren una valoración profesional.
¿Por qué se infecta una muela?
Existen diferentes situaciones que pueden favorecer una infección dental. Entre las más habituales se encuentran las caries profundas, los traumatismos y determinados problemas de encías.
Caries dental
Una caries que no recibe tratamiento puede avanzar progresivamente hacia las capas internas del diente.
Cuando las bacterias alcanzan la pulpa dental, donde se encuentran los nervios y vasos sanguíneos, puede producirse una inflamación y posteriormente una infección.
Por eso, tratar una caries a tiempo puede evitar que el problema termine afectando al interior de la muela.
Diente roto o fracturado
Una fractura puede facilitar la entrada de bacterias hacia las partes internas del diente.
Dependiendo de la profundidad y localización de la fractura, puede ser necesario realizar diferentes tratamientos para conservar la pieza dental.
Problemas de encías
Las infecciones también pueden estar relacionadas con enfermedades de las encías y de los tejidos que rodean los dientes.
La acumulación de placa bacteriana puede favorecer la aparición de gingivitis y periodontitis, que pueden provocar inflamación, sangrado y pérdida de soporte alrededor de los dientes.
Muelas del juicio
Las muelas del juicio pueden presentar problemas cuando no disponen de espacio suficiente para salir correctamente.
En determinadas circunstancias, la zona puede inflamarse y acumular bacterias, provocando dolor e infección.
Si las molestias se encuentran en la parte posterior de la boca, especialmente alrededor de una muela del juicio, puedes consultar también nuestra información sobre las muelas del juicio.
¿Qué hacer si tienes una muela infectada?
Si sospechas que tienes una muela infectada, lo más recomendable es acudir al dentista para determinar la causa del problema.
Mientras esperas la valoración profesional, mantener una correcta higiene bucal puede ayudar a mantener limpia la zona. También es conveniente evitar alimentos excesivamente fríos, calientes, duros o muy azucarados si aumentan el dolor.
Los analgésicos pueden ayudar a controlar temporalmente las molestias, pero no solucionan por sí mismos la causa de una infección dental.
Es importante no intentar abrir, pinchar o drenar por tu cuenta un posible absceso.
¿Cómo se trata una muela infectada?
El tratamiento depende de la causa y del estado en el que se encuentre la pieza dental.
En algunos casos puede ser necesario realizar una endodoncia, un tratamiento destinado a eliminar el tejido pulpar afectado y conservar el diente cuando es posible.
Si existe un absceso, el dentista puede necesitar realizar un tratamiento específico para controlar la infección y favorecer el drenaje cuando esté indicado.
Cuando la pieza dental no puede conservarse, puede ser necesario valorar su extracción y posteriormente estudiar las diferentes opciones para reemplazarla.
Por tanto, no existe un único tratamiento para todas las muelas infectadas. Antes de decidir cómo actuar es necesario realizar una exploración y, cuando sea necesario, pruebas diagnósticas.
¿Los antibióticos curan una muela infectada?
Los antibióticos no deben utilizarse por cuenta propia.
En determinadas infecciones dentales pueden estar indicados como parte del tratamiento, especialmente cuando existen determinados signos de extensión de la infección. Sin embargo, tomar un antibiótico no elimina necesariamente la causa que ha provocado la infección en el diente.
Por ejemplo, si una caries profunda ha afectado a la pulpa, será necesario tratar el problema dental además de cualquier medicación que el profesional considere necesaria.
Por este motivo, no es recomendable automedicarse ni utilizar antibióticos que hayan sobrado de tratamientos anteriores.
¿Cuándo hay que acudir al dentista por una muela infectada?
Conviene solicitar una cita si tienes un dolor de muela que persiste, inflamación alrededor del diente, mal sabor de boca o cualquier otro síntoma que haga sospechar de una infección.
La atención debe ser especialmente rápida si aparece:
- Hinchazón importante de la cara.
- Fiebre.
- Dificultad para abrir la boca.
- Dificultad para tragar.
- Dificultad para respirar.
- Dolor intenso que empeora rápidamente.
- Inflamación que aumenta en poco tiempo.
Estos síntomas pueden indicar una infección que necesita atención urgente.
¿Qué puede pasar si no se trata una muela infectada?
Una infección dental no siempre desaparece por sí sola. Aunque el dolor pueda disminuir temporalmente, esto no significa necesariamente que la infección haya desaparecido.
Si la causa no se trata, el problema puede volver a aparecer o evolucionar hacia un absceso y afectar a los tejidos que rodean el diente.
Por eso, cuando existe un dolor persistente o aparecen signos compatibles con una infección, es importante determinar su origen cuanto antes.
Preguntas frecuentes sobre la muela infectada
¿Cómo saber si una muela está infectada?
El dolor persistente, el dolor al masticar, la inflamación de la encía, el mal sabor de boca, la salida de pus, la hinchazón de la cara o la fiebre pueden ser signos compatibles con una infección. La única forma de confirmar el diagnóstico es mediante una valoración odontológica.
¿Puede una muela infectada dejar de doler?
Sí. Que el dolor desaparezca no significa necesariamente que el problema se haya solucionado. Algunas infecciones pueden evolucionar y presentar periodos en los que las molestias disminuyen.
¿Qué pasa si tengo una muela infectada y no voy al dentista?
La infección puede avanzar y afectar a los tejidos que rodean el diente. Por eso, ante síntomas persistentes o signos de infección, es recomendable realizar una valoración profesional.
¿Una muela infectada siempre necesita antibióticos?
No necesariamente. Los antibióticos no están indicados para todas las infecciones dentales y deben ser utilizados únicamente cuando el profesional sanitario considere que son necesarios.
¿Se puede salvar una muela infectada?
En muchos casos es posible conservar el diente mediante el tratamiento adecuado, como puede ocurrir con una endodoncia cuando la pieza puede restaurarse. La posibilidad de conservarla depende del estado del diente y de los tejidos que lo rodean.
¿Cuándo una infección dental es urgente?
La aparición de hinchazón importante de la cara, fiebre, dificultad para abrir la boca, tragar o respirar requiere atención profesional urgente.