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Cómo afecta el chupete a los dientes y al desarrollo dental de los niños
El chupete puede ser un recurso útil durante los primeros meses de vida para calmar al bebé y satisfacer su necesidad de succión. Sin embargo, cuando su uso se prolonga durante demasiado tiempo puede influir en el desarrollo de la boca, los dientes y la mordida.
Por eso, cuando hablamos de chupete y dientes, no se trata de afirmar que el chupete sea siempre perjudicial. Lo importante es tener en cuenta la edad del niño, la duración del hábito y la frecuencia con la que utiliza el chupete.
El uso prolongado del chupete se ha relacionado especialmente con alteraciones de la mordida, como la mordida abierta anterior y la mordida cruzada posterior. El riesgo aumenta cuanto más tiempo se mantiene el hábito
¿El chupete afecta a los dientes?
Sí, especialmente cuando el hábito se mantiene durante los primeros años de desarrollo dental.
La presión y la posición que ejerce el chupete de forma repetida pueden influir en la posición de los dientes y en la forma en la que las arcadas dentarias se relacionan entre sí.
No todos los niños que utilizan chupete desarrollan necesariamente un problema dental. Sin embargo, la evidencia disponible relaciona el uso prolongado con una mayor frecuencia de determinadas alteraciones de la mordida.
Entre ellas destacan:
- Mordida abierta anterior.
- Mordida cruzada posterior.
- Alteraciones en la posición de los incisivos.
- Cambios en la relación entre las arcadas dentarias.
- Algunas alteraciones de la oclusión.
Una revisión publicada en 2025 encontró que la duración, frecuencia e intensidad del uso del chupete son factores importantes a la hora de valorar el riesgo de alteraciones dentales.
Por este motivo, no es lo mismo utilizar el chupete ocasionalmente que mantenerlo durante muchas horas al día y durante varios años.
¿Qué problemas puede provocar el chupete en la boca?
Mordida abierta anterior
La mordida abierta anterior se produce cuando, al cerrar la boca, los dientes superiores e inferiores de la zona delantera no llegan a contactar correctamente.
El uso prolongado del chupete puede favorecer este tipo de alteración porque la presencia continuada del chupete entre los dientes modifica las fuerzas que actúan sobre ellos.
En algunos casos puede observarse que los incisivos superiores quedan más adelantados y que existe un espacio entre los dientes superiores e inferiores cuando el niño cierra la boca.
Si quieres conocer más sobre los problemas relacionados con la posición de los dientes y la mordida, puedes consultar nuestra información sobre ortodoncia.
Mordida cruzada posterior
Otra alteración que puede aparecer es la mordida cruzada posterior.
En una mordida normal, los dientes superiores y los inferiores mantienen una determinada relación. Cuando existe una mordida cruzada posterior, algunos dientes superiores quedan situados por dentro de los inferiores al cerrar la boca.
La utilización prolongada del chupete se ha relacionado con un aumento del riesgo de este problema. La AAPD señala que limitar o abandonar el hábito alrededor de los 18 meses puede ayudar a reducir el riesgo de mordida cruzada posterior.
Alteraciones en la posición de los dientes
El chupete también puede influir en la posición de determinados dientes, especialmente cuando el hábito se mantiene durante mucho tiempo.
Sin embargo, es importante no alarmarse ante pequeños cambios. El desarrollo dental de cada niño es diferente y algunas alteraciones pueden mejorar después de abandonar el hábito, especialmente cuando se interrumpe a una edad temprana.
Por eso, si existen dudas sobre la mordida o sobre la posición de los dientes, lo más recomendable es que un dentista valore directamente el desarrollo de la boca.
¿Hasta qué edad puede utilizar un niño el chupete?
Esta es una de las preguntas más habituales entre los padres.
La recomendación no consiste simplemente en establecer una edad a partir de la cual el chupete sea automáticamente perjudicial. Hay que valorar cómo se utiliza y durante cuánto tiempo se mantiene el hábito.
La Academia Americana de Odontología Pediátrica (AAPD) recomienda orientar a las familias para abandonar los hábitos de succión no nutritiva hacia los 36 meses. También señala que el uso del chupete después de los 18 meses puede influir en el desarrollo del complejo orofacial.
Por tanto, como orientación general:
- Durante los primeros meses: el chupete puede cumplir una función de consuelo y satisfacer la necesidad de succión.
- A partir de aproximadamente 18 meses: conviene limitar progresivamente su utilización y valorar el desarrollo de la mordida.
- Antes de los 3 años: es recomendable trabajar en la retirada del hábito.
- Después de los 3 años: si el niño continúa utilizando el chupete, es aconsejable consultar con el dentista para valorar si está afectando al desarrollo de la boca.
No obstante, estas edades deben entenderse como una orientación y no como una regla absoluta para todos los niños.
¿Cuándo hay que quitar el chupete?
Lo ideal es realizar una retirada progresiva antes de que el hábito se prolongue demasiado.
Una estrategia que puede resultar útil es limitar primero el uso del chupete a determinados momentos, por ejemplo, para dormir o cuando el niño necesita consuelo, e ir reduciendo progresivamente su utilización.
También puede ayudar:
- Evitar ofrecer el chupete automáticamente ante cualquier situación de llanto.
- Reservarlo inicialmente para momentos concretos.
- Reducir progresivamente el tiempo de utilización.
- Explicar al niño que poco a poco va a dejar de utilizarlo.
- Buscar otras formas de consuelo, como un muñeco, una rutina de sueño o el contacto con los padres.
- Felicitar al niño cuando consigue pasar tiempo sin utilizarlo.
Es importante evitar convertir la retirada del chupete en una experiencia excesivamente negativa. Cada niño tiene su propio ritmo y puede necesitar una estrategia diferente.
¿Es mejor un chupete anatómico u ortodóntico?
Existen diferentes diseños de chupetes, y algunos se comercializan como anatómicos, fisiológicos u ortodónticos.
Sin embargo, utilizar un chupete de un determinado diseño no elimina el riesgo asociado a mantener el hábito durante demasiado tiempo.
Algunas revisiones han encontrado diferencias entre determinados diseños de chupete respecto a algunas alteraciones, especialmente en relación con la mordida abierta, pero la evidencia todavía presenta limitaciones y no permite considerar un determinado tipo de chupete como completamente inocuo para el desarrollo dental.
Por eso, más importante que elegir un supuesto «chupete perfecto» es controlar la duración del hábito y retirarlo progresivamente cuando corresponda.
¿Qué es peor para los dientes: el chupete o chuparse el dedo?
Tanto el chupete como chuparse el dedo son hábitos de succión no nutritiva y ambos pueden influir en el desarrollo de la boca cuando se mantienen durante demasiado tiempo.
Una diferencia importante es que el chupete puede retirarse físicamente, mientras que el dedo siempre está disponible para el niño. Por este motivo, algunos niños pueden mantener el hábito de chuparse el dedo durante más tiempo.
La evidencia indica que tanto la succión del dedo como la del chupete pueden aumentar el riesgo de determinadas maloclusiones. Una revisión y metaanálisis reciente encontró asociación de ambos hábitos con la mordida abierta anterior y la mordida cruzada posterior.
Por tanto, si tu hijo ha sustituido el chupete por chuparse el dedo, no significa necesariamente que el problema esté solucionado.
El uso prolongado del chupete puede influir en la posición de los dientes y en el desarrollo de la boca. Por este motivo, además de controlar el tiempo de utilización, es importante establecer desde pequeños unos buenos hábitos de higiene bucodental. Puedes consultar también nuestra guía sobre «cómo cepillar los dientes a un niño correctamente según su edad« para conocer las recomendaciones de higiene dental según cada etapa.
¿Las alteraciones provocadas por el chupete son reversibles?
En algunos casos, determinadas alteraciones pueden mejorar después de abandonar el hábito, especialmente cuando se deja a una edad temprana.
Sin embargo, no todas las alteraciones evolucionan de la misma manera.
La duración del hábito es uno de los factores importantes. La evidencia disponible indica que mantener la succión no nutritiva durante más tiempo aumenta el riesgo de desarrollar alteraciones de la mordida.
Por eso es preferible prevenir y detectar los cambios cuanto antes, en lugar de esperar a que el problema esté completamente desarrollado.
Si después de dejar el chupete continúa existiendo una mordida abierta, una mordida cruzada o una posición anómala de los dientes, el dentista podrá valorar la evolución y determinar si es necesario realizar algún tratamiento.
¿Cuándo debería llevar a mi hijo al dentista?
No es necesario esperar a que aparezca un problema para realizar una revisión.
La AAPD recomienda establecer un seguimiento odontológico desde edades tempranas, y señala la importancia de realizar una valoración de los hábitos de succión no nutritiva.
Es especialmente recomendable consultar si:
- El niño utiliza el chupete durante muchas horas al día.
- Continúa utilizándolo después de los 3 años.
- Los dientes superiores parecen adelantados.
- Existe un espacio entre los dientes superiores e inferiores al cerrar la boca.
- Los dientes superiores parecen quedar por dentro de los inferiores en alguna zona.
- El niño se chupa el dedo además de utilizar chupete.
- Existen dudas sobre el desarrollo de la mordida.
Una revisión permite comprobar cómo están evolucionando los dientes y detectar posibles alteraciones antes de que sean más difíciles de corregir.
Consejos para reducir el impacto del chupete en los dientes
Si tu hijo todavía utiliza chupete, puedes seguir algunas recomendaciones para intentar reducir el tiempo de exposición:
- Limita su utilización progresivamente.
- Evita que lo tenga en la boca durante todo el día.
- Intenta reservarlo para momentos concretos, como el sueño.
- Comienza la retirada progresiva antes de los 3 años.
- Observa periódicamente la posición de los dientes y la mordida.
- Consulta con el dentista si tienes dudas sobre su desarrollo dental.
El objetivo no es generar preocupación en los padres, sino favorecer que el hábito desaparezca antes de que pueda interferir en el desarrollo normal de la boca.
Preguntas frecuentes sobre el chupete y los dientes
¿El chupete puede deformar los dientes?
El uso prolongado del chupete puede favorecer determinadas alteraciones de la mordida, especialmente la mordida abierta anterior y la mordida cruzada posterior. El riesgo depende, entre otros factores, de cuánto tiempo y con qué frecuencia se mantiene el hábito.
¿Hasta qué edad se recomienda utilizar el chupete?
La AAPD recomienda abandonar los hábitos de succión no nutritiva hacia los 36 meses. Además, señala que el uso del chupete después de los 18 meses puede influir en el desarrollo orofacial.
¿El chupete puede provocar mordida abierta?
Sí. El uso prolongado del chupete se ha asociado con una mayor frecuencia de mordida abierta anterior.
¿El chupete puede provocar mordida cruzada?
Sí. La utilización prolongada del chupete se ha relacionado también con un mayor riesgo de mordida cruzada posterior.
¿Es mejor un chupete ortodóntico?
Algunos estudios han encontrado diferencias entre determinados diseños de chupete, pero ningún diseño elimina completamente los posibles efectos del uso prolongado. La duración del hábito sigue siendo un factor importante.
¿Qué es peor, el chupete o chuparse el dedo?
Ambos son hábitos de succión no nutritiva que pueden afectar al desarrollo de la mordida si se mantienen durante demasiado tiempo. El dedo, además, no puede retirarse físicamente y puede resultar más difícil de controlar.
¿Si mi hijo deja el chupete se corregirán los dientes?
Algunas alteraciones pueden mejorar después de abandonar el hábito, especialmente cuando se deja a una edad temprana, pero no todas evolucionan igual. Si existe una alteración de la mordida, es recomendable que un dentista valore su evolución.
¿Cuándo debo llevar a mi hijo al dentista por utilizar chupete?
Es recomendable consultar si el hábito continúa alrededor de los 3 años, si se observan cambios en la mordida o en la posición de los dientes, o si tienes cualquier duda sobre el desarrollo dental del niño.